Educación

Diseño 3D con impacto social: Del aula a la inclusión

Una impresora 3D en el cole para ayudar a la discapacidad

Por qué importa

Muchas personas con discapacidad necesitan dispositivos especiales adaptados a sus necesidades para realizar las actividades cotidianas, como un lápiz más fácil de sujetar o unas gafas que no haya que sostener con las manos.

Esos objetos no siempre existen en las tiendas, o cuestan más de lo que deberían. Este proyecto demuestra que una impresora 3D, ganas de aprender y la voz de quien mejor conoce su propia necesidad pueden resolver ese problema desde un aula de Primaria.

Resumen

Durante el curso 2025-2026, 23 estudiantes de 6º de Primaria del CEIP Curros Enríquez (A Coruña) aprendieron a usar una impresora 3D para diseñar productos de apoyo reales, junto a personas con discapacidad de la Fundación ENKI y la Federación ASEM.

Tras charlas de sensibilización y talleres de diseño digital, escucharon necesidades cotidianas y las convirtieron en soluciones concretas: gafas adaptadas, cubiertos y lápices con agarre especial, un librito en braille sobre un eclipse, un simulador táctil… En total, 14 productos de apoyo, cada uno documentado en su propia ficha. El proyecto, coordinado por la investigadora de UNIR Thais Pousada, cerró con una jornada abierta a la comunidad el 16 de junio de 2026, con 321 personas participantes.

En qué consiste

Todo empezó con una pregunta: ¿qué necesitas en tu día a día que todavía no has encontrado? A lo largo de varios meses, el alumnado de 6º de Primaria pasó por talleres para aprender cómo funciona una impresora 3D y cómo se diseña una pieza desde cero.

Después llegó lo más importante: el encuentro con personas con discapacidad de la Fundación ENKI y la Federación ASEM, que compartieron en primera persona sus dificultades cotidianas: sujetar un lápiz, sacar una pastilla de un blíster, percibir el eclipse sin poder verlo. Con esa información, los grupos de alumnos diseñaron, ajustaron e imprimieron sus propias soluciones, y las documentaron en fichas con instrucciones de uso. La experiencia se cerró con una jornada abierta el 16 de junio de 2026 en el propio CEIP Curros Enríquez.

Impacto medible

23

estudiantes formados en impresión 3D

14

productos de apoyo diseñados y fabricados

321

personas alcanzadas en la jornada final

Impacto cualitativo

La incorporación de personas con discapacidad como participantes activas del proceso, y no solo como destinatarias, fue el elemento más diferenciador de la experiencia: ayudó al alumnado a comprender necesidades reales y orientó el diseño hacia soluciones con utilidad práctica.

La metodología de aprendizaje por proyectos permitió combinar formación tecnológica, sensibilización social y trabajo en equipo. El centro ya cuenta con impresora 3D propia, lo que garantiza que los materiales y diseños generados puedan seguir usándose en cursos futuros.